Cuesta de Lipán es una subida de 34,6 kilómetros (categoría especial). Cuesta de Lipán alcanza los 4142 m de altitud. Se encuentra en Municipio de Tumbaya, Jujuy, Argentina. La pendiente media es del 5,6% con un máximo del 11,7%. La subida acumula 1929 metros de desnivel positivo.
Análisis de dificultad: Ascensión larga (34,6 km) pero con un porcentaje medio razonable del 5,6 %. La dificultad está en su regularidad: solo 3 km por debajo del 3 %, y 14 tramos al 7 % o más, sobre todo entre los km 20 y 28 (secuencia 8 %-7 %-7 %). El esfuerzo es sostenido y exige un control riguroso del ritmo.
Consejos para el esfuerzo:
1. Controlar el ritmo: Sal con moderación en los primeros kilómetros (2 %-5 %) para guardar fuerzas antes de los tramos más duros (7 %-8 %), que empiezan ya en el km 6.
2. Anticipar los tramos complicados: Localiza los tramos exigentes (km 20-28, km 24-26 al 8 %-7 %) para reducir un poco el ritmo antes de llegar a ellos y afrontarlos con más frescura.
3. Mantener una cadencia constante: La pendiente se mantiene en su mayor parte entre el 5 % y el 7 %. Usa un desarrollo que te permita una cadencia de pedaleo constante para evitar tirones y la fatiga muscular prematura.
Para los ciclistas que la han subido, la Cuesta de Lipán es mucho más que una simple subida. Es una experiencia sensorial y física intensa, que muchos describen como "impresionante" y "majestuosa". La carretera, sinuosa y bien asfaltada en la mayor parte del recorrido, va ganando altura poco a poco desde Purmamarca, y en cada curva aparece un panorama que te deja sin aliento, con montañas que cambian de color. El objetivo está claro: llegar al Abra de Potrerillos, a 4170 metros de altitud, un mirador desde el que uno se siente literalmente por encima de las nubes.
Los testimonios coinciden en señalar la dificultad que impone la altura. El aire escasea, el corazón se acelera y no es raro sentir dolor de cabeza o una falta de aire muy marcada, un fenómeno que localmente se llama "apunamiento". Los ciclistas aconsejan salir temprano por la mañana para evitar el tráfico y subir a tu propio ritmo, tomándote el tiempo para hidratarte y aclimatarte. Muchos mencionan lo útiles que son las hojas de coca o los caramelos que se venden en la zona para aliviar esos efectos.
Hay que extremar la precaución en esta carretera, que se ha descrito como una "serpiente de montaña". Los ciclistas comparten la vía con camiones y coches. La carretera, aunque por lo general está en buen estado, es estrecha, con muchas curvas cerradas en horquilla y sin visibilidad. Los testimonios insisten en la necesidad de ir con cuidado, de no ponerse en peligro intentando adelantar y de ser conscientes de los precipicios que bordean el camino.
A pesar del esfuerzo y de las dificultades, la experiencia se describe como única e inolvidable. La sensación de logro al alcanzar el monolito que marca los 4170 metros, la pureza del aire y la belleza cruda de los paisajes de la Puna quedan grabadas en la memoria. Para los ciclistas, es una aventura exigente pero enriquecedora, que permite conectar de forma intensa con la fuerza de la naturaleza andina.
34,6 km • 1929 m D+
VAM: velocidad ascensional media, calculada sobre el desnivel positivo