Páramo Del Almorzadero es una subida de 45,1 kilómetros (categoría especial). Páramo Del Almorzadero alcanza los 3852 m de altitud. Se encuentra en Cácota, Norte de Santander, Colombia. La pendiente media es del 4,7% con un máximo del 12,8%. La subida acumula 2098 metros de desnivel positivo.
Análisis de dificultad: Subida de categoría especial y de larga duración (45,1 km), pero con una pendiente media moderada del 4,7 %. La dificultad está en su longitud y en su perfil irregular, que alterna tramos al 6-7 % (KM 4-5, 19-23, 29-31) con zonas de descanso al 2-3 % (KM 13-14, 33-34, final). Es un maratón, no un sprint.
Consejos para gestionar el esfuerzo:
1. Regularidad: Mantén un ritmo constante, algo por debajo de tu umbral, sobre todo en los primeros 30 km para guardar fuerzas.
2. Aprovecha los falsos llanos: Los tramos de pendiente suave (KM 13-14, 33-34, 44-45) son clave para recuperarte y reponer fuerzas sin perder velocidad.
3. Anticipa las rampas: Los tramos al 6-7 % son cortos pero se repiten. Guarda un poco de reserva para afrontarlos sin tirones y mantener tu cadencia.
Para los ciclistas que la han subido, el ascenso al páramo de El Almorzadero es una inmersión en uno de los ecosistemas más impresionantes de la cordillera Oriental. Describen un paisaje mágico, un auténtico « pulmón y fuente hídrica » de Colombia, donde uno se siente conectado con una naturaleza salvaje, rodeado de frailejones y vegetación baja de alta montaña. El ambiente que se respira es de tranquilidad total, un lugar para « recargar las pilas » lejos del ruido.
La experiencia en la carretera, sin embargo, es exigente y realista. Los testimonios coinciden: buena parte del recorrido es una trocha terrible, una vía sin pavimentar en mal estado que se extiende por más de una hora, incluso dos. La recomendación es clara: conviene subir de día, tanto para disfrutar de las vistas panorámicas espectaculares como por seguridad en este camino complicado.
Más allá de la dificultad física, los ciclistas expresan preocupación por la fragilidad del lugar. Algunos testimonios señalan un sitio totalmente desprotegido, donde la presencia de basura y el sobrepastoreo (« des peladeros llenos de ovejas ») muestran el impacto humano en este entorno tan valioso. Esta toma de conciencia añade una dimensión profunda a la experiencia, entre la admiración y la constatación de las amenazas que pesan sobre este santuario de agua.
A pesar de los retos, la experiencia queda grabada en la memoria. Los ciclistas regresan con imágenes en la cabeza: la posibilidad de divisar la sierra nevada del Cocuy con tiempo despejado, los espacios abiertos « de postal », la luz única y el frío, con temperaturas que rondan los 5 grados. Es una aventura auténtica que, según quienes la han vivido, merece la pena por su carácter salvaje e inolvidable.
45,1 km • 2098 m D+
VAM: velocidad ascensional media, calculada sobre el desnivel positivo