Abra del Infernillo es una subida de 31,1 kilómetros (categoría especial). Abra del Infernillo alcanza los 3050 m de altitud. Se encuentra en Amaicha del Valle, Tucumán, Argentina. La pendiente media es del 3,7% con un máximo del 8,5%. La subida acumula 1162 metros de desnivel positivo.
Análisis de dificultad: Esta subida fuera de categoría de 31,1 km presenta una dificultad moderada en conjunto (pendiente media del 3,7 %), pero exige una gestión del esfuerzo rigurosa. La dificultad está en su irregularidad, con varios tramos al 5-6 % entre los km 2 y 9, y de nuevo entre los km 17 y 21. Los tramos llanos (km 10-11, 14-16) y los ligeros descensos (km 23-25) ofrecen momentos de recuperación fundamentales.
Consejos para el esfuerzo:
1. Dosifica tu esfuerzo: No te pases de vueltas en los primeros kilómetros, más empinados. Aprovecha los tramos al 1 % de pendiente para recuperar activamente, manteniendo un buen ritmo de pedaleo sin forzar.
2. Guarda fuerzas para los ataques: Después del descenso hacia el km 25, la pendiente vuelve a subir de inmediato al 5 %. Reserva fuerzas para esta última dificultad importante antes de la meta.
3. Gestión mental: Divide la subida en bloques usando los tramos llanos como puntos de recuperación. La longitud es un factor clave; mantén una intensidad constante.
Para los ciclistas que han subido el Abra del Infiernillo, la experiencia es la de un ascenso hacia las nubes, que culmina a más de 3000 metros de altitud. Los testimonios describen un paisaje que cambia por completo, pasando de los bosques húmedos de las Yungas, del lado de Tafí del Valle, a las tierras áridas de Amaicha del Valle, con vistas que no tienen igual y que no dejan de renovarse sobre los valles y las montañas de alrededor.
La subida se hace por la ruta 307mal estado en algunos tramos, con baches y falta de señalización. Hay que extremar la precaución, sobre todo por la presencia frecuente de animales sueltos en la calzada y de nieblas repentinas y densas que pueden reducir la visibilidad a cero, especialmente al final del día.
En la cima, el esfuerzo se ve recompensado con un ambiente único. Los ciclistas cuentan una sensación de serenidad y silencio, casi mágica, reforzada por la vista de las nubes a sus pies. Un parador permite hacer una pausa, entrar en calor con agua caliente o una tortilla, e intercambiar impresiones con los artesanos locales. También es la ocasión de un encuentro inesperado y muy apreciado: acercarse y fotografiar las llamas del lugar.
Los testimonios subrayan que el nombre "Infiernillo" (pequeño infierno) está bien merecido por un clima impredecible y vientos fríos que pueden aparecer en cualquier momento, incluso en verano. La altitud se nota y es imprescindible llevar ropa de abrigo. A pesar de estos desafíos, la experiencia es descrita unánimemente como inolvidable, un paso obligatorio que marca el espíritu por la fuerza bruta de los paisajes andinos.
31,1 km • 1162 m D+
VAM: velocidad ascensional media, calculada sobre el desnivel positivo